martes, 23 de octubre de 2012

[Aquellos dos y lo que resultó]

Estaba intentando cortejarla. Ella lo sabía.

Le gustaba.

¡Oh, si le gustaba!

Se sentía superior. En el fondo él le importaba una mierda. Era un poco plasta, la verdad. Lo digo yo como narrador omnisciente pero con opinión que soy. Lo que pensaba ella mejor no especificarlo. Una mente demasiado sucia, asquerosa diría.

Digamos que ella era un poco guarra zorra mala persooona, y le iba siguiendo el rollo. Y así hasta que se cansó, se lo soltó, y lo jodió. 

El pobre era tonto, ya se le veía. Pero no solo con ella, en general. El mundo estaba contra él, según él. Pasaban de él, se metían con él, se burlaban de él. Efectivamente, un poco egocéntrico, él.

Efectivamente, no busco compasión hacia él. Total, ya se murió y nada se le puede hacer. 

¡Es que estoy seguro de que lo adivináis! Es que lo puso muy fácil. Se suicidó, sí, efectivamente.

POR AMOR, decía. Dijo, vaya. En una notita con faltas de ortografía a tutiplén.

Aunque mi diagnóstico apunta más hacia una carencia de vida. Vida, que no tenía él. Que la buscaba, pero que no... No era por ahí.

El amor no se busca, se encuentra.

Él no sabía lo que era el amor. 

Menos lo sé yo.

Aunque tengo una ligera impresión.

Y una premonición: ¡de amor no me voy a morir yo!


1 comentario:

  1. Jajaja, me encanta el narrador omnipresente, ha sido lo mejor XD

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